Las Pymes (pequeñas y medianas empresas), han sido la alternativa para muchos empresarios, como fue para Jorge Vernengo.
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Este hombre emprendedor partió trabajando junto a su familia con un sólo puesto en el Mercado Central: Vernengo y CIA, donde vende licores y abarrotes. Luego compró un espacio en el que creó el restaurante “El Rey del Mariscal” que ahora le arrienda a otro comerciante. Además tiene un negocio de joyas que se especializa en especial lápiz lásuli. Hoy, 13 personas, contándolo a él y a su familia, trabajan para su Pyme. “Tres son los reponedores de los estantes de los locales, dos se encargan de la compra de productos a las importadoras y a buenos precios, mis cuatro hijos junto a otros dos vendedores, mi señora y yo somos los que trabajamos en los negocios y dos contadores además de yo, vemos el tema de las finanzas.
El negocio se estableció totalmente durante Gobierno Militar. Pues antes de 1973 el Mercado Central era una central de abasto que pertenecía a la Municipalidad de Santiago y todos los comerciantes pagaban mensualmente un arriendo. Era una feria donde compraba el Santiago Antiguo. Sin embargo, Augusto Pinochet le dio la posibilidad a todos los comerciantes que en ese entonces arrendaban, de comprar sus locales a muy bajo costo y así instalarse cada uno con una pequeña Pyme. Ahí partió lo que hoy conocemos como el mercado, con muchos restaurantes. Pero Vernengo y CIA. se mantuvo como un negocio dedicado a los abarrotes y licores.
El es totalmente familiar, de lunes a domingo, el matrimonio Vernengo –junto a otros empleados-, trabajan, hasta incluso, más tarde que se cierran las puertas del gran mercado. Se quedan ordenando la nueva mercadería y haciendo las cuentas del día. El fin de semana son los hijos, Enzo y Franco, los que se encargan de que Vernengo y CIA funcione a la perfección.
Son aproximadamente 13 personas las que pertenecen a esta mediana empresa, incluyendo a familiares y conocidos. “Me siento orgulloso de lo que hemos logrado y cómo lo hemos hecho. El esfuerzo es la clave del éxito”, concluye Jorge Vernengo.